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Cataluña, la izquierda y el Régimen.

2017.09.15 08:50 Espartaco17 Cataluña, la izquierda y el Régimen.

Antes que nada, lo que más me sorprende de la situación actual es la celeridad y diligencia extrema con que todos los resortes del Estado, al unísono, se han puesto en marcha para asfixiar toda posibilidad de ejecución de la votación catalana.Intervención de los servicios de correo, amenazas de la fiscalía contra medios que publiciten el Referéndum, cierre de páginas web, citaciones masivas de alcaldes con posibilidad de detenciones e inhabilitaciones a mansalva, destripando y anulando buena parte de la Administración municipal y usurpando la voluntad popular;coacciones contra el uso de los fondos públicos presupuestados que pueda favorecer la ejecución del plebiscito, ruido de suspensión de la Autonomía y de la democracia catalana...Me gustaría que consideráramos cuánto de eso, alguna mínima parte de la amplia y poderosa panoplia de medios de acción del Estado, hemos visto en la coacción contra las eléctricas que cortan en masa la luz a familias vulnerables, provocando el riesgo de que pierdan sus vidas, o a los bancos que nos han saqueado, de momento, casi 50.000 millones € sin haber tenido nunca la intención de devolver nada, o garantizar el cumplimiento de sentencias firmes de anulación con la evidente retroactividad de cláusulas suelo que siguen vigentes contra los clientes, en manifiesto desacato e ilegalidad que continua con contumacia el robo y la negación a devolver lo ya robado.
Así que tenemos un Estado secuestrado por una oligarquía mafiosa y corrupta que sólo pone en marcha sus recursos, para los objetivos limitados de protección de privilegios de los amiguitos y bribones de altos vuelos, mientras las redes básicas de protección ciudadana y justicia distributiva son desmanteladas y agredidas sin cesar.Decía Bertold Brecht que hay muchas maneras de cometer homicidios, pero en el capitalismo sólo algunas están prohibidas.Así si un gerente hospitalario establece retribuciones de médicos en función de los ahorros en medicinas necesarias para la salud de los pacientes,y, en consecuencia,suben los índices de morbilidad y mortalidad, esos homicidios no serán perseguidos, y sus responsables, por el contrario, serán promocionados en una carrera ascendente hacia más cuotas de poder para recortar y matar.El Estado que persigue ciertas ilegalidades pero protege e incentiva otras, mucho más dañinas y peligrosas para la salud pública, carece de toda legitimidad y auctoritas para erigirse en defensor de la patria, frente a los que amenazan su unidad.La mafia que usurpa las instituciones sólo quiere la unidad territorial porque así preserva el cortijo que quiere seguir saqueando a placer, contra nosotros y nuestras vidas, tomándonos por tontos y escupiéndonos de continuo a la cara.Y encima los que más gritan contra el separatismo catalán son los ujieres más sumisos del Protectorado alemán que sufrimos y dirige todo el austericidio y las locas reglas de equilibrio presupuestario.Pero si vamos al detalle, veremos que los Ayuntamientos del cambio han sabido reducir enérgicamente la deuda, sin sacrificar gasto social ni inversión útil , y sin emplear ninguna fórmula mágica.Con sólo dejar de robar ya se mejoró sustancialmente la gestión.El endeudamiento masivo no se originó en satisfacer los caprichitos de un pueblo disoluto y frívolo, con la falsa conciencia del nuevo rico, sino en adjudicaciones de obras públicas a empresas de bribones con inflación espuria de costes,permitida por los cargos públicos merced al cobro de comisiones ilegales y sobornos.
En resumen, que no debe haber ningún cierre de filas en torno a un Gobierno que no tiene autoridad ni credibilidad ninguna para ejercer de defensor nuestro, que ha alimentado el conflicto con Cataluña por bajos y falsos motivos tácticos y electoralistas.y que además ya lo está aprovechando para extender el terror de la multa y la cárcel contra toda ideología contraria a sus intereses, destruyendo las libertades civiles más elementales, la difusión libre de ideas, la manifestación y la reunión.Una vez más, el Derecho penal del Enemigo establece una cadena de transmisión de imputaciones , desde un núcleo inicial de ilegalidad cierta, hacia circulos de creciente amplitud de personas físicas y jurídicas , sobre la base de impresiones y analogías arbitrarias subjetivas,que se pueden estirar como chicle y acabar afectando a cualquiera.Ejemplo, se declara ilegal un referéndum, y con buenas razones, pero se pierden en cuanto se estira y abusa de la analogía para confundir la organización ejecutiva de la votación, desde los cargos públicos institucionales y el funcionariado relevante, con meras reuniones civiles donde se va a debatir o defender la razonabilidad y justicia de la posibilidad de la secesión.Toda propaganda independentista, en los foros y modalidades en que se difunda ,contribuye a legitimar y extender estos planteamientos, moldeando mentes en el sentido de desear la secesión, pero eso no implica en modo alguno que se ejerciten modos delictivos de realizar ese deseo.Como bien decía Nacho Escolar, vender drogas es un delito ahora, pero hacer discursos públicos para proponer su legalización en modo alguno es parte de ese delito.El PP de nuevo emplea una lógica perversa para extender imputaciones penales hacia territorios neutros , generando terror y amordazando la disidencia política contra el Régimen que quieren preservar a toda costa, para evitar la cárcel y el justo castigo a sus desmanes.
Ahora bien , todo lo dicho no impide que debamos aclarar que el proyecto nacionalista y separatista, no puede ser el nuestro, ni tampoco es afín a él, como no dejan de repetir los encantadores Rufián y Tardá, habilísimos en el negocio de seducir a una izquierda española pánfila e ingenua.Cualquier principio socialista de solidaridad ha de combatir por igual la desigualdad entre clases como los privilegios de territorio.La Liga norte en Italia, que cualquiera reconoce allí como derecha reaccionaria extrema, aliada del neofascismo y racista, plantea la insumisión fiscal de las regiones ricas e industriales del Norte, contra la Roma ladra que confisca su riqueza legítima para subvencionar a los vagos e ineptos del Sur, a costa de su exitoso y esforzado emprendimiento, deprimiendo los incentivos a la productividad, y extendiendo el parasitismo, la decadencia y el estancamiento.Lo siento mucho, pero el programa económico de los catalanistas es idéntico al de los norteños de italia, aunque quizás muchos no sean conscientes de ello, y no reflexionen en serio sobre las inevitables consecuencias de lo que buscan.
Hay un estricto paralelismo entre la progresividad fiscal en los impuestos personales como el IRPF, y la progresividad en los sistemas que reparten las cargas y beneficios en la financiación de los territorios.Pedimos que los ricos paguen más y en mayor proporción para asegurar la equidad del esfuerzo fiscal; de modo similar debemos pedir que las regiones aporten a la Hacienda Central, para sostener el equilibrio territorial, en función de su renta per cápita, tanto más cuanto mayor sea y en mayor proporción.Las balanzas fiscales per se no significan nada, ni implican injusticia ipso facto en cuanto son negativas.Veamos el caso de los ricos y tramos superiores del IRPF, sus balanzas fiscales con el Estado son muy negativas, aportan mucho más que lo que reciben, sobre todo porque no usan los servicios públicos porque no los necesitan y pueden comprarlo todo a su gusto en el mercado, con la máxima comodidad y sin tener que someterse al racionamiento inevitable en la atención pública.¿Acaso aguien justificaría la rebelión fiscal de los libertarianos que se niegan a pagar ningún impuesto porque no hay una equivalencia estricta entre lo que doy y lo que recibo?pero eso es ignorar la naturaleza de la obligación tributaria, no es la justicia conmutativa de las transacciones privadas bilaterales, doy para que me des, intercambio mercantil puro que busca que ambas partes obtengan una ganancia igual.La función de los tributos es garantizar la cohesión material del grupo social de referencia.Nadie es una isla en sí mismo, el hombre desarrolla sus potencias sólo incardinado en un grupo, solitario no produce ninguna riqueza, esta surge del trabajo masivo cooperativo vinculado tecnológicamente.El intelecto general cooperante es un todo que suma más que sus partes, no hay criterios objetivos que permitan desagregar el producto social total en partes alícuotas imputables al esfuerzo de unidades aisladas y separadas, ya sean empresas, o personas físicas.Lo que genera realmente la riqueza es la interacción múltiple, difusa, a distintos niveles, de todas las unidades.La composición material de las sociedades modernas es la interdependencia de todos con todos, en una tupida red de externalidades, es decir, fenómenos en que algunos resultan afectados, para bien o para mal, por las decisiones de otros que no les han tenido en cuenta.El derecho a decidir no es más que la gestión impuesta por las interdependencias íntimas de una radicalización progresiva de la división del trabajo,lo que llamaba Marx socialización creciente de las fuerzas productivas, que promovía la revolución política y social, al entrar en contradicción con el caracter privado de la apropiación y distribución de la riqueza productiva entre clases y territorios.
Así que todos dependemos de todos, todos influimos en todos, luego todos tenemos derecho a participar en todas las decisiones, porque todas nos afectan.Esto explica la creciente importancia de la Democracia, es decir, la periódica regulación política de la sociedad por elecciones generales, en las que la gobernanza de los asuntos comunes incluye a todos los concernidos por ellas.Parte esencial de esa gobernanza es la legislación fiscal que fija los recursos que el Estado toma de las unidades productivas de todos los niveles, para garantizar la recurrencia de esa infraestructura física y social personal colectiva que sostiene a ese intelecto general cooperante en tanto principal fuerza productiva de la economía del conocimiento, cuyo producto no son tanto cosas como los sujetos mismos capaces de producirlas.Esta fuerza está hecha sobre todo de habilidades comunicacionales y lingüísticas, emocional-empáticas, gestoras de relaciones y cuidados.Luego los impuestos no confiscan nada que sea verdadera propiedad privativa de familias, individuos o empresas, sino que sólo retornan a su origen los productos que permiten reconstruir y reproducir de continuo el background omnipresente de saberes prácticos y habilidades, que el fondo común desde donde surge cualquier productividad particular, en empresas o individuos.De paso, puede apreciarse que la justificación última de la renta básica universal es del mismo tipo, regenerar y reproducir las condiciones vitales del intelecto general cooperante en que todos participamos, de un modo u otro, sólo por influirnos y construirnos recíprocamente en todo tráfico social, aunque no sea formal y directamente productivo, pero siendo la condición fundamental para que cualquier producción concreta sea posible.
Del mismo modo que sería un disparate tanto económico como moral la insumisión fiscal de los ricos alegando el incumplimiento del "do ut des", doy para que me des, principio del intercambio comercial(entre sujetos ya constituidos con apetencias y escalas de preferencia, mientras que la obligación tributaria es la de regenerar las condiciones mismas colectivas de posibilidad de constitución de cualesquiera sujetos particulares), otro tanto cabe decir de las regiones más ricas de un país, que esgrimiendo las balanzas fiscales negativas con el Estado, clamaran estar sufriendo un robo, y se negaran a más aportaciones al Estado por el método expeditivo de crear un estado nuevo y exclusivo suyo.
lo primero, que un sistema territorial de financiación debe servir no a la justicia conmutativa de intercambios comerciales equivalentes, sino a la solidaridad que anuda el sustrato material de todo pueblo o nación política como sujeto moldeado y configurado en la historia, y, por tanto, carente de toda eternidad espiritual metafísica. Es decir, que los pueblos también nacen, se desarrollan y mueren.
En un Estado Federal, cada nivel de integración, municipal, regional estatal,no sólo asume las funciones y financiación necesarias para sostener su nivel de competencias, y prestación de servicios, sino que en el caso de la Hacienda Central, ha de disponer de potestad normativa y recaudadora autónoma,con una finalidad especial y trascendental que debe ser respetada por las entidades federadas, si es que quieren a su vez preservar su autonomía y su alcance competencial.Los recursos que ha de acopiar la Hacienda central deben incluir todo lo necesario para garantizar la solidaridad territorial, es decir, que la extensión y calidad de los servicios públicos que sustancien un núcleo de Derechos Fundamentales definitorios de la Ciudadanía del Estado de referencia(y no un abstracto Hombre en general sin atributos positivos históricos), sea la misma en todas partes, y nadie sufra discriminación alguna por razones de nacimiento.Por encima de las contingencias históricas de la renta per cápita de las distintas regiones, debemos defender los valores igualitarios que aseguren la misma educación, sanidad y cuidados para todos, y por tanto establecer transferencias fiscales de la regiones ricas a las pobres, sin que quepa hablar de ningún modo de robo, como tampoco es un robo que los ricos paguen los impuestos correspondientes.EL criterio clásico de reparto socialista, en la cumbre del progreso humano, es exigir a cada cual según sus capacidades, pero dar a cada cual según sus necesidades.La financiación autonómica justa es la que traduce esta regla:cada región debe aportar en función de su renta per cápita y recibir en función de sus deficiencias en los servicios públicos: con más necesidades, más retraso escolar , más envejecimiento de la población, más necesidades de cuidados,más desempleo, peor cualificación laboral, entonces más fondos públicos para intervenir eficazmente en todas esa áreas, según el principio que niega tanto los privilegios de clase como los de territorio.No hay almas de oro, de plata ni de bronce, con una excelencia ingénita que amerite un reparto desigual y jerárquico de las oportunidades de vida.Los ricos no son superiores, ni tampoco los catalanes son más industriosos que los vagos andaluces, y, por tanto, tienen derecho a quedarse con lo suyo, producto de su esfuerzo, y que no se lo confisque el Estado para subvencionar a jetas y tarados.Pero lo suyo sería lo obtenido si estuvieran aislados en un fanal sin necesidad de nada más, pero eso es pura ficción, todo lo que hacen ,lo pueden hacer por la cooperación con gentes de todos los demás territorios.
El intelecto general cooperante, fuente última de todo lo que producimos en el conjunto del Estado genera la riqueza colectiva, nuestro patrimonio acumulado a través de generaciones; lo que producimos entre todos nos pertenece a todos,La riqueza ubicada fisicamente en Cataluña, como territorio con límites precisos, es de génesis mucho más difusa, debido ala división social del trabajo y las tupidas externalidades. Para poder un catalán producir algo en su región, deben ocurrir muchas transacciones directas e indirectas que trascienden los límites de ese territorio.Para empezar sin una demanda agregada solvente en los mercados españoles, no habría incentivo para la producción catalana, que se exporta a esos mercados.Si los extremeños o los andaluces o los murcianos no les comprasen, su economía se derrumbaría.Las balanzas fiscales per se no significan nada, si son consecuencia de un sistema de reparto justo, también serán justas, y la existencia de regiones con superavit fiscal y otras con déficit sólo traducirían los flujos de transferencias necesarios para que la demanda nacional interna absorba las exportaciones regionales.El déficit fiscal catalán se compensa con el superávit comercial , vende a España más de lo que compra, o sea que sus transferencias fiscales son precisamente el modo útil para sostener una demanda agregada española capaz de absorber sus productos. Pero esta situación no sólo beneficia ala economía catalana en tanto dotada de identidad diferenciada , sino que la solidaridad fiscal es la expresión política de un dato ontológico de fondo: que nuestras fuerzas productivas sociales forman un entramado muy entreverado de interacciones moldeadas en siglos,cuya unidad cristalizada requiere la reproducción a partir de los recursos obtenidos por el Centro estatal con una perspectiva equilibrada, sinóptica y totalizadora.
Los porcentajes de apoyo al separatismo nunca habían pasado del 20% en Cataluña, la crisis global lo ha cambiado todo.Primero el Estado se ha quedado con las vergüenzas al aire, con la endeblez de un modelo económico desastroso basado en crédito especulativo externo, los dos partidos dinásticos entrampados en corrupción y en el escándalo de las Cajas y el rescate bancario general que nos está arruinado cada año camino de los trescientos mil millones de euros y un adeuda externa de más de un billón de euros, máximo histórico nuestro y mundial.A mí no me extraña nada que muchos no nacionalistas se hayan cansado de esperar la regeneración de una España agónica y se hayan pasado al proyecto separatista como una resignada y triste apuesta de supervivencia personal, sin que haya que acusarlos de especialmente reaccionarios, insolidarios y egoístas.Pero otro estrato de apoyo a la secesión sí que me parece intercambiable con los peores sectores de la Liga Norte italiana, una derecha xenófoba que desprecia a gran parte de los compatriotas más pobres.Supongo que la profunda derecha rural de Convergencia se ajustará a ese patrón.Pero ni la CUP ni ERC defienden a mi juicio valores congruentes con la tradición socialista, hostil siempre ala fragmentación territorial y las reivindicaciones sectarias y localistas que enfrentan alos trabajadores.por ejemplo, si un andaluz recibe en políticas activas de empleo o en gasto público social per cápita ,la mitad de un vasco o un navarro, o si la ruptura de la Caja única de la Seguridad Social, al privarnos al resto de españoles del aporte de las cotizaciones catalanas, mayores por la contingencia histórica de una mayor concentración industrial, con mejores sueldos y trabajos estables(pero una industria no exenta y solitaria, sino dependiente de la demanda agregada del resto del país), nos obligara a bajar nuestras pensiones ya misérrimas a la mitad, por ejemplo, pasar de la pobreza de 600€ a la extrema miseria de 300€,(mientras que las pensiones catalanas podrían quedar mejor, aunque no es seguro, todo depende de la concreta distribución territorial de cotizaciones y de cómo la cancelación de ciertos flujos de salida podría compensarse con la de otros flujos de entrada)pues no veo yo que puñetero frente común podrían establecer trabajadores con tales desigualdades e inevitables envidias y resentimientos.El enemigo neoliberal podría seguir privatizando y deshuesando el Estado ala búsqueda de negocio, sin ninguna oposición seria.En esta Plaza alguien ha llegado a preguntarse por qué no dejamos a los catalanes en paz, para que busquen libremente su destino al sol, y que no perdemos nada si se separasen.Esta es la actitud ingenua e inconsciente que lleva a la izquierda a la insignificancia, porque la amputacion de diez millones de habitantes, una gran parte del territorio, y lo más granado de la industria y de las empresas tecnológicas y de alto valor añadido, amén de las cotizaciones de la Seguridad Social correspondientes, simplemente dejaría a nuestra Hacienda desangrada, nuestras pensiones destruidas y una incapacidad muy agravada de poder financiar cualquier plan viable de reindustrialización, en el cepo del euro y con el austericidio y el protectorado alemán intacto.Nuestras pensiones no sólo las amenaza el lobby bancario y el desplome de los salarios, la amputación territorial les daría la puntilla final, y es una irresponsabilidad loca tomarse alegremente todos estos asuntos, y enterrarlos en una retórica grandilocuente y hueca.No exagero nada, hace unos años ciertos cálculos sobre las pensiones vascas establecieron que sin Caja única de la Seguridad Social que mancomunase las cotizaciones de todos los territorios para pagar todas las pensiones, en todas partes,las cotizaciones de origen vasco, por sí solas, sólo podrían financiar la mitad de las pensiones entonces vigentes.Y véase que hablamos de la región con economía más sólida, con mayor industria y menor paro y mejores y más estables salarios.No quiero imaginar que pasaría con las pensiones de territorios con peores indicadores.
Tampoco me pasa desapercibido un tercer tipo de apoyo al separatismo, aparte de los nacionalistas ideológicos puros, y los oportunistas más o menos egoístas.Se trata de una izquierda que suspira por el fin del Régimen, muy ideologizada y con alto sentido de la autoestima moral e histórica, ansiosa del retorno republicano, y que desprecia a su propio pueblo por celebrar los partidos de la selección de fútbol y reconocerse simbólicamente en el engendro franquista-monárquico de la bandera actual.Por eso consideran de lo más normal ofender al pueblo de la gente sencilla, sin alambiques ideológicos, que simplemente usa la bandera para celebrar de modo directo y sin complicaciones ,una condición de pertenencia común, que conforte en los tempos duros de la atomización fanática liberal.Estos republicanos se olvidan de lo más importante para una República, un pueblo portador de las virtudes adecuadas para su funcionamiento, el amor a la igualdad de trato y la frugalidad de las costumbres, y dispuesto a defender sus instituciones con su vida, en el trance delas agresiones externas o internas.No son los ideólogos elitistas los que paren la historia, sino las masas inflamadas por los mejores valores, y tan extraordinarias circunstancias no llegan con profetas malhumorados censurando y sermoneando por doquier, embriagados y embrutecidos por ideales histriónicos que sólo son artilugios narcisistas de autoadoración.
Algunos se sienten tan impotentes para provocar una crisis de nuestro Régimen con nuestras propias fuerzas que esperan el deus ex machina de la revuelta catalana para que nos hagan el trabajo que no hemos podido.Pero no estoy de acuerdo, la libertad tenemos que conquistarla nosotros, no nos la regalarán nacionalistas simpáticos ni nadie.Y en cuanto al fetiche de la palabra "república", decir que esa forma de gobierno no garantiza nada, la mayoría de los países son repúblicas, y proliferan por doquier las tiranías más repulsivas, amén de la República Imperial.Si no se cualifica por contenidos de políticas públicas precisas, esa etiqueta me parece inútil.En cuanto al destino de una República eventual catalana, no lo tendrían fácil, más allá de la embriaguez de las celebraciones iniciales. Un país pequeño en un marco dominado por la OTAN, los libres flujos especulativos de capital, el austericidio, el BCE y la hegemonía alemana en el cepo asfixiante del euro.Eso en el caso de que les dejaran ingresar automáticamente en la eurozona. Pero si los echasen incluso de la UE, con un largo proceso de ingreso por delante, y con una brutal crisis inflacionista y devaluatoria por el tránsito a una moneda nueva nacional, con respaldo en una economía vulnerable y débil, quizás las tensiones sociales internas se harían insoportables y destruirían el sistema político, o quizás estar libres del cepo del euro, sería un factor que compensaría todos los demás hacia una rápida senda de crecimiento.El ahorro de impuestos que ya no irían ala Hacienda española podría ser neutralizado por el fin de la entrada de cotizaciones para financiar las pensiones o la pérdida de ingresos por la caída de exportaciones a mercados españoles , vueltos extranjeros de súbito .A priori es difícil saber el efecto neto de los distintos cambios en flujos de entrada y salida, así como el nuevo juego de relaciones exteriores y el aprovechamiento de las distintas potencias.En cuanto al impacto de la secesión en la España disminuida, soy muy pesimista, de lejos seríamos los más perjudicados, seguiríamos atrapados en el euro, con una merma impresionante de población, territorio, empresas y base fiscal,amén de que el inevitable cambio del Régimen por probable colapso, no garantizaría que lo nuevo no fuese aún peor.Por ejemplo una República con Aguirre o Aznar de jefe de Estado ,con una extrema derecha triunfante con su xenofobia y homofobia en auge, y una dictadura mordaza aterrorizando y apalizando por doquier a grupos escuálidos de disidentes mientras Cáritas haría lo posible por repartir sopas entre batallones de homeless famélicos, y con presiones policiales continuas para discriminar a extranjeros peligroso y de poco fiar-
resumiendo el PP va camino de convertirse en el peor, más corrupto e incompetente Gobierno de nuestra historia, para blanquear sus inmundicias ha envenenado el conflicto catalán hasta un punto de no retorno;los destrozos institucionales y escándalos continuos han destruido la Auctoritas del Estado ante una capa amplia de la ciudadanía, y ahora todos los reclamos patrióticos suenan a falsos y a engañifas; podemos no debe apoyar el separatismo catalán como si fuera un proyecto propio, es incompatible con nuestros objetivos básicos de igualdad de derechos reforzada para todos los españoles;sin embargo, no debemos apoyar los métodos autoritarios extremos que el PP quiere generalizar aprovechando la crisis catalana, y remedando los buenos tiempos de las leyes de excepción contra ETA y aliados infinitos e indefinidos, extendibles a gusto del inquisidor y el represor:ahora tendríamos el difuso delito de apología del referéndum, listo para empapelar a Colau, Carmena o cualquier otro dirigente local o nacional de Podemos.
Los límites de la crítica al separatismo son la democracia y los derechos humanos, asumir una España fascista y neofranquista o una guerra civil sería un precio demasiado grande para una unidad nacional convertida en cortijo de los corruptos, antes España rota que facha, invirtiendo el lema fascista de "mejor España roja que rota".La criminalización de las ideologías políticas agravará el separatismo y pudrirá la situación hacia un punto de no retorno.Nuestra posición intermedia me parece la mejor, aunque quizás habría que insistir en nuestras diferencias con los nacionalistas, para evitar las habituales difamaciones de la caverna, por mucho que redoblemos los esfuerzos para integrarlos en una España que nos acoja a todos, y podamos defender con buena conciencia y claridad de pensamiento.Salud.
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