Qué edad en caso de tener una prueba de novia

En todo caso, y aquí vamos a explicarlo, hubiera seguido siendo ilegal ya que la joven no llega a 16 años de edad. Nos explicamos: una cosa son las relaciones sexuales con menores de edad y otra ... En ese caso, la razón fue que el sujeto no sabía la edad exacta de la persona con quien tuvo relaciones y, al contrario, presumía por su apariencia que era mayor de esa edad. En ese caso ... Ofrecen 6 millones de yenes por desaparición de niña en 1996: […] 7 de julio de 1996, Yukari Yokoyama, una niña de 4 años, fue vista por última vez en un… En 3 meses, solo 20 extranjeros han recibido la nueva visa en Japón: […] gobierno de Japón tiene como objetivo que 47.550 trabajadores extranjeros formen parte del nuevo programa ... Cambio de apellido y demanda de paternidad. Este es otro punto clave y hay que tener en cuenta luego de la demanda de paternidad. Una vez termine el juicio y el padre reconozca al menor, el hijo deberá por Ley cambiar su apellido y adoptar el apellido del padre (si es que no lo tenía). Es decir, que la residencia se deniegue por una de estas 42 causas. En este punto hay que tener en cuenta que el problema surge al final de la tramitación. Es decir, se obtiene la aprobación de la primera gestión, que es el formulario I-130, pero al final Inmigración dice no. Respuesta: No, porque tu hijo no cumpliría con la prueba de edad, que especifica que tu “hijo elegible” debe tener menos de 19 años o 24 años si es un estudiante de tiempo completo durante al menos 5 meses al año. Tu hijo podría ser considerado como un “pariente elegible”, pero su ingreso debe ser menos de $4,050 en 2017. En caso de que estés tratando de impresionar a una mujer mayor, quizás tengas vergüenza o timidez en cuanto al hecho de que eres menor. Sin embargo, debes tratar de recordar que tienes muchas ventajas que podrían faltarle a alguien de su misma edad (por ejemplo, más energía física y un entusiasmo por probar cosas nuevas). [9] Te lo resumo en un paso, después que encontrás a alguien, pedís que sea tu novia, la gente acá, busca ser lo más políticamente correcto y quedan en la media, todos dicen lo mismo que es sentido común, una reflexión básica de cómo tratar a alguien, y depende como seas hay alguien para vos y punto, sin esfuerzo la encontras, pero se ... Existe una costumbre muy arraigada en el pueblo calé -especialmente en Andalucía- que le diferencia de otros gitanos europeos, y es el exigir que la prueba se haga antes de consumarse el matrimonio. Trabajar en equipo es algo que no desean y en caso de que quieran estar en una relación esta suele durar poco tiempo. Nadie dijo que el amor y la convivencia son algo sencillo. Sin embargo, lejos de la hermosa sensación de sentirnos queridos, apoyados y acompañados, tener una relación de pareja tiene muchos beneficios.

La sentencia de la Arandina

2019.12.24 07:14 alforo_ La sentencia de la Arandina

Llevo varios días queriendo escribir sobre la sentencia de la Arandina, pero un asunto personal me tenía absorbido. Ahora ya puedo dedicarle unas líneas al proceso judicial del cual Twitter no deja de hablar. Y de decir tonterías. Porque se pueden decir muchas tonterías cuando uno lee párrafos descontextualizados de una sentencia, o cuando la lee entera sin tener conocimiento suficiente como para interpretarla.
Normalmente, cuando comento sentencias lo hago de forma ordenada, es decir, explico los hechos probados y luego los razonamientos jurídicos. Hoy no lo voy a hacer así. Me limitaré a rebatir, con la sentencia y el Código Penal, las objeciones o barbaridades más comunes que estoy leyendo por ahí. Vamos a ello.
“Es que ella quería”
En España, la edad de consentimiento sexual es de 16 años. Una persona que tenga menos de esa edad no puede consentir de forma válida. Así que, aunque fuera verdad que ella consintió, aunque la chica se hubiera lanzado a sus entrepiernas cual loba hambrienta, ellos tenían el deber (el deber jurídico, no el deber moral) de detenerla. Igual que si una menor de edad entra en mi estanco y me pide un paquete de tabaco o entra en mi bar y me pide una cerveza yo no puedo vendérselos por mucho que sea obvio que los desea. La ley considera que hay que proteger a los menores de edad y por eso impone obligaciones a los particulares. No es tan difícil de entender.
Pero es que, encima, ella no quería. Si hubiera querido, insisto, seguiría siendo delito: abuso sexual a una menor de 16 años, con penetración y actuación conjunta de dos o más personas, nos vamos a una pena de entre 10 y 12 años de prisión (artículo 183 CPE). Como no lo deseaba, el delito es de agresión sexual a una menor de 16 años, con las mismas agravantes, la pena queda entre 13,5 y 15 años de prisión.
“Pero ¿y de dónde salen entonces los 38 años de cárcel?”
Los 38 años son en realidad la suma de tres penas:
14 años como autor de su propia agresión.12 años como cooperador necesario de las agresiones de cada uno de sus dos amigos.
Este criterio, que se lleva usando en violaciones grupales desde hace décadas, es bastante comprensible en realidad. Cuando un grupo de personas agreden sexualmente a una víctima, la oposición de cualquiera de ellas podría detener el delito, bien fuera mediante el enfrentamiento con el resto de actores o bien mediante una llamada a la Policía. No oponerse al resto de agresores, además, coadyuva a la situación de indefensión que vive la víctima. Te convierte, por tanto, en cooperador necesario de todos los delitos que se cometan ahí, aunque tú no toques a la víctima (1).
“Entonces ¿qué fue lo que pasó?”
La sentencia declara probado unos hechos muy simples. La chica contactó a uno de los jugadores de fútbol por Instagram y ambos empezaron a guarrear e incluso se intercambiaron fotos subidas de tono. El jugador se lo dijo a sus dos compañeros de piso, también futbolistas, y los cuatro se mandaron diversos audios de WhatsApp con zorreo, y sin ninguna seriedad. Hasta aquí nada que tenga trascendencia penal.
El día de los hechos (24 de noviembre de 2017), ellos la invitaron a subir a su casa. En un momento dado apagaron las luces y, a pesar de que ella se cruzó de brazos y se quedó paralizada en una esquina del sillón, realizaron actos sexuales con ella (2). Después ella fue al baño y, al salir, uno de los procesados realizó también actos sexuales con ella en su habitación.
“Pero ella ya folló con ellos el día anterior”
En el Hecho Probado 5º se recogen literalmente los WhatsApps y audios que el día anterior mandó uno de los tres procesados a un grupo que tenía con otros colegas. En él, en efecto, presume de que los tres han mantenido contacto sexual con la chica y de que “mañana vuelve”. La chica no ha denunciado estos hechos. La sentencia solo da por probados los WhatsApp, no los hechos relatados en los mismos, y parece que los acusados no han intentado tirar por ahí…
…lo cual es lógico porque, como sabe cualquiera, que yo hoy folle contigo y con tus dos amigos no quiere decir que desee follar contigo y con tus dos amigos mañana. Me da igual si esos WhatsApps son una baladronada o relatan hechos verídicos: lo importante es que el día de los hechos sucedió una violación.
“¿Y lo que dijo ella de que se inventaría cosas para perjudicarlos?”
La sentencia dedica varias páginas del Fundamento Jurídico 3º a tratar el tema de la disparidad de versiones. En el juicio comparecieron diversos testigos de referencia, es decir, los que no presenciaron los hechos sino que supieron de ellos por otra persona. Y resulta que a algunos ella les dijo que había sido voluntario (e incluso alardeó de ello) mientras que a otros les reconoció que no lo había sido. Es esto mismo, por supuesto, lo que afirma en sala.
¿Qué datos usa el tribunal para tomar una decisión sobre el asunto? Principalmente dos. El primero es un informe psicológico que decía que estaba “totalmente influenciada por su las [sic] redes sociales, y la imagen que pretendía mostrar de ella, en Instagram y delante de sus conocidos o compañeros de clase. Así deseaba aparentar mayor edad, y ser considerada como una mujer, adulta y con experiencia sexual”. Más adelante se insiste en la misma idea, al afirmar que la víctima tiene problemas de integración, buscaba la aprobación de las redes sociales y mostraba inmadurez.
En segundo lugar, está el hecho de que, cuando hablaba con su círculo cercano, sí confesaba que no quiso hacer eso. Así, cuando habló con sus hermanas (parece que el propio 25 de noviembre, justo el día después de los hechos) o con su psicopedagoga (el 27 de noviembre), les dijo que no había deseado ni consentido aquello. A partir de ahí fue abriéndose a su familia y a su mejor amiga, a todos los cuales les contó la misma versión.
Así pues, parece que ser que cuando a todos estos conocidos superficiales y compañeros de clase les dijo que había hecho tales y cuales cosas con ellos, que había tenido una orgía (3), que mira con quién he estado y que como se vayan de la lengua “yo lo cuento todo e inventando”, no hay que darle mayor credibilidad. Como dice la sentencia, intentaba situarse como agente en lugar de como víctima. Y, como no dice la sentencia pero añado yo, estaba muy probablemente intentando ponerle nombre a lo que había pasado y además gestionando una crisis de reputación porque estoy seguro de que los cotilleos empezaron a extenderse según ella salió por la puerta del piso donde sucedieron los hechos.
“Solo le hicieron caso a la declaración de ella. ¡Eso no es justo!”
La declaración de la víctima es una prueba. Una prueba. Como todas las pruebas, puede desvirtuar la presunción de inocencia y fundamentar una condena. Y en delitos sexuales, donde no suele haber otra prueba de cargo, es fundamental.
Por ello, hay una serie de requisitos para darla por buena: que no se aprecien móviles espurios contra los denunciados, que la denunciante mantenga esencialmente la misma versión durante todo el proceso (de ese punto ya hemos hablado) y que haya corroboraciones periféricas, es decir, datos que la avalen. Algunas de las corroboraciones periféricas son las cosas que dijo a las personas íntimas en días próximos al suceso y unos moratones en los brazos y la espalda que fueron percibidos por los familiares.
Si hubiera prueba de descargo, a lo mejor no bastaba, pero es que no la hay. Existe un amigo de ellos que afirma que él estaba en la casa y que no vio nada, pero la Sala no cree su testimonio porque se presentó a la Policía mes y medio después de que sus compañeros fueran detenidos. Y están unos supuestos pantallazos de WhatsApp presentados por la novia de uno de ellos, que probarían que el chaval estaba hablando con el móvil con ella en el momento de los hechos, pero la cosa es que el análisis del teléfono de él no dice eso.
“¿De dónde viene la intimidación? Si no la amenazaron”
Intimidación ambiental, el mismo caso que la Manada. Estás rodeada de una serie de personas que te superan en número y complexión física (tres deportistas, nada menos), y además en un contexto que ellos controlan por completo (su piso). Te encoges, te cruzas de brazos y aun así te meten mano. No es necesario que nadie profiera una sola amenaza para que la situación sea intimidante.
“¿Y el segundo acto sexual? ¿El que sucedió en la habitación de uno de los acusados?”
Aquí está el único punto que me chirría de toda la sentencia. Antes he dicho, al resumir los hechos probados, que después de que ella saliera del baño entró en la habitación de uno de ellos y allí se produjo otro acto sexual, solo con él. Pues bien, aquí la sentencia no aprecia que hubiera violencia ni intimidación, por lo que no condena por agresión. En cuanto al posible abuso, absuelve también porque se trataba de un acusado joven (19 años), de madurez similar a la víctima.
Este es el único límite a la regla general según la cual los menores de 16 no pueden consentir: que lo hagan con otra persona de similar edad y madurez, como otro menor de edad o, como aquí, un chico de 19 años. Sin embargo, el problema resulta obvio. ¿Después de ser agredida en el salón tiene relaciones sexuales consentidas con uno de sus agresores en su cuarto? ¿Dónde está el fallo? ¿En las partes al presentar las pruebas, en el tribunal al apreciarla, en el tribunal al razonar jurídicamente…?
Me da la sensación de que aquella noche todo pasó muy rápido y de que quizás lo que ocurrió en el cuarto, como contrapunto a lo ocurrido en el salón, le diera a la víctima (que estaría en un estado de confusión considerable) una sensación completamente distinta. No lo sé. Estoy especulando: ni estaba allí, ni estoy en su cabeza ni he estado en la sala. Pero es la única explicación que se me ocurre a frases como “de lo que pasó con R. no me arrepiento”.
“La Ley de Violencia de Género deja inermes a los hombres”
Qué cosas tiene la manía de hablar sin saber. Esto lo han llegado a decir los propios condenados (“si esto me pasa hace quince años ahora yo estaría jugando al parchís en mi casa”), pero aunque no hubieran abierto la boca es algo que subyace. Y bueno, es mentira. Es posible que la Ley de Violencia de Género, el dinero gastado en publicidad institucional y a nivel social el auge del feminismo hayan aumentado la concienciación sobre estos casos. Pero el hecho es que, a nivel legal, no ha cambiado nada.
Este asunto lo ha instruido un Juzgado de Instrucción, no un Juzgado de Violencia sobre la Mujer. No se ha activado ninguna de las normas penales relativas a la violencia de género, porque estas solo se aplican cuando agresor y víctima son pareja, no cuando son conocidos como en este caso. Las doctrinas empleadas para condenar (la de la cooperación necesaria, la de los requisitos necesarios para que la declaración de la víctima desvirtúe la presunción de inocencia, la de la intimidación ambiental) fueron desarrolladas por el Tribunal Supremo español en las décadas de los ’80 y ’90 o incluso antes, no por ningún malvado legislador adicto al cambio social.
Así que no, si esto hubiera pasado hace quince años –es decir en 2004, antes de la aprobación de la Ley de Violencia de Género– las únicas diferencias habrían sido las tecnológicas (no habrían existido todos esos audios de WhatsApp con la chica ligoteando con ellos o diciendo cosas equívocas), por lo que incluso habría sido peor para los delincuentes. La pena no habría variado un ápice: 38 años por tres violaciones, o un poco más si se hubiera apreciado la agravante de especial vulnerabilidad de la víctima.
Por eso existen unos máximos de cumplimiento, que en este caso (y como bien indica expresamente la sentencia) son de 20 años.
Después estarán otros 10 en libertad vigilada, que es una medida que tampoco me gusta nada, se aplique a quien se aplique: ¿a santo de qué se tiene que vigilar, y encima durante diez años, a una persona que ya ha cumplido con la sociedad? Pero en fin, así igual la derecha aprende que el populismo punitivo, el aumento de penas y la reducción de derechos puede recaer también sobre tres “buenos chicos”, ay, pobres, que no sabían lo que hacían, que les han jodido la vida.
No caerá esa breva, pero uno puede soñar.
http://asihablociceron.blogspot.com/2019/12/la-sentencia-de-la-arandina.html?m=1
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2017.04.15 06:32 Direccionalista [CRITICA] Me gustaría escribir!

Que tal, en la actualidad me gustaría aprender a escribir y quiero hacer una novela. Mi intención es postear lo que llevo y que ustedes me digan que opinan y que me corrijan, muchas gracias de antemano.
*Llegan a un bar, solo se burlan de la película, pero en su mente intenta recordar a la chica como se veía, como si intentara compararla con las demás chicas del lugar, ojea a las demás personas del bar, a lo que súbitamente se da cuenta que ella está ahí, pero el inmediatamente se voltea para no ser descubierto, intenta verla por asomo *
La noche pasa sin ninguna novedad, de vez en cuando la observa, se pregunta y si de verdad voy? - ¿Porque no? - Claro que no, no funcionaria - Pues él “no “ya lo tienes, además mira, solo viene con amigas, talvez no tenga un novio - No tiene caso, yo no soy así - ¿Entonces cómo eres? - ¿Más tranquilo, no tan temerario? - Eres un ridículo eso es lo que eres, bueno entonces intenta un acercamiento indirecto - ¿Algo como que? - Pues hay diferentes grados y formas, por ejemplo, si solo la quieres ver bien pasa cerca por ahí, haz como que vas al baño o a pedir algo de la barra, porque ahora que entro en razón el baño está en la dirección opuesta - ¿Que solo valla a pedir algo para verla de cerca? - Pues sí, ¿no? Si con eso no te conformas intenta alguna otra cosa, porque suena difícil que consigas algo más que no sea un rápido vistazo, al menos de que se levante se tope contigo derrame algo sobre ti te pida perdón y aproveches para conocerla, hablen sobre lo malo que fue la película, queden para platicar por FB, salgan algún otro día se enamoren te cases con ella y sean felices para siempre - ¿Tu crees? - … ve por algo a la barra
**CAMBIO DE CAPITULO * Enséñame a conjugar
**CAMBIO DE CAPITULO * Platica con amigo, El - qué tal? -si pues, no es fácil de decir -porque? -esta estúpida e infantil contradicción -haha -en serio -…. - Siento el tiempo, siento que es efímero cuando estoy con ella, tan rápido como un parpadeo, tan veloz como un instante, tan fugaz como el brillo que se refleja solo por asomo -haha no seas ridículo -por el otro lado siento que dura para siempre, siento que mis pensamientos discuten por horas y horas sin llegar a una conclusión y antes de que me dé cuenta ya le dije alguna estupidez sin sentido, también me pregunto qué piensa ella de mí, una duda que parece eterna, parece que la tengo desde que la conozco -aja -y tengo miedo de tener esa duda por siempre -no te preocupes, nadie vive para siempre -mientras yo esté consciente así va ser, “mi” para siempre, el para siempre de alguien más es ajeno a mis pensamientos y menos cuando mi cabeza está llena de dudas sobre ella, de dudas sobre mí, de dudas sobre nosotros -tienes un “nosotros”? - sí, ¿no? Aunque fuese un nosotros como amigos, nosotros como conocidos o nosotros como extraños, aunque sea un nosotros como fantasía, siempre existe un nosotros. -haha creo que lo piensas mucho y tus problemas son muy sencillos -es lo que más me molesta, estoy consciente de que mis pesares son una ridiculez en comparación, no estoy haciendo más que imaginar problemas como un adolecente, pero eso también es culpa de ella, ella me pone así, esto no me pasa por ninguna otra -ahora es culpa de ella? -claro, siempre lo es… -hahaha -cuando haces algo y tienes a alguien en mente lo haces por esa persona -hahahaha o para sobrevivir, digo tu sabes, funciones básicas e instintos hahahaha -no… me refiero a porque no tendría caso! Si te levantas y piensas en ella es porque esperas ese día poder verla o hablarle, bajas y desayunas, aunque no tengas hambre porque con el estómago vacío te podría traicionar y sonar y hacerte ver mal enfrente de ella, eso sería vergonzoso además dicen que si ayunas pudieses tener mal aliento y entonces te daría pena hablar con ella, y tú quieres llegar con toda la confianza del mundo y hablarle -estás loco viejo -después estudias o trabajas porque estás pensando en todas las cosas que podría querer ella, al final del día haces más actividades, talvez tocas el piano porque piensas que ella es interesante y no te puedes quedar atrás. Finalizas con un poco de caminata por el parque porque pues, se ve que ella se cuida y piensas que obviamente ella buscaría lo mismo, ¿porque buscaría menos? ¿Porque ella que es tan perfecta se conformaría con menos de lo que ella te da? No tiene sentido, si al final lo que quieres es que ella te tenga y nada más, con eso en mente te vas a dormir por las noches o quizás primero veas esa serie que ella te recomendó porque esta “buenísima” y es buen tema de conversación cuando no te salen tus palabras, solo usas los diálogos y das una opinión positiva, a veces cambias y le dices que no te gusto porque quieres ser interesante para ella -… - después de todo esto te vas a dormir pensando en que mañana será otro día, otra oportunidad para acercarte a ella, porque si no, qué sentido tiene esta vida si no está ella -haha entonces insinúas que, si ella no te amara y se casara con alguien más, tu vida no tendría sentido? ¿Te suicidarías? -por supuesto que no, no sería capaz de hacerle eso a ella…. Viviría con el dolor y la amargura, pero no me mataría, jamás, porque sé que eso le haría daño a ella… -pero que idioteces dices? -lo que siento. Siento que puedo seguir viviendo sabiendo que ella es feliz y eso me haría feliz a mí también, creo -No sería una felicidad falsa o postiza, estas siendo muy positivo y compulsivo, creo que se volvió una obsesión, eso que en tu mente es una bella fantasía -cuál es tu obsesión para seguir vivo? -hahaha no tengo ninguna razón para no querer estar vivo -entonces solo vives porque no estás muerto? -hahaha no seas ridículo, tengo una buena vida. Mi familia está completa y tiene sus problemas, pero nada del otro mundo, logre acabar la carrera que amo para conseguir trabajar en lo que me gusta y aunque no tengo novia me rodeo de muchos amigos y amigas que me hacen feliz, no sufro de ninguna enfermedad degenerativa hahaha y tengo una estabilidad económica bastante buena para alguien de mi edad -me da gusto escucharlo -a mí me da contártelo, porque eres parte de mis amistades y me preocupas viejo - haha es que no conoces lo que es solo querer vivir por alguien -no seas tan dramático hahaha esto te ha pasado antes, no sabes si ella es la elegida o si solamente es una chica más -una chica más? ¿Pues cuantas abre tenido? -que yo te conozca? Aparte de esta al menos dos más, ¿hahaha y en tu cabeza? Uffff me imagino que la cuenta no acaba hahahaha -tu crees? -estoy seguro, somos superficiales por naturaleza, no hay duda… todo lo que crees sentir en realidad son reacciones químicas que todos tenemos, es completamente normal. Lo que me saca de onda es la obsesión, la fijación con la que te lo tomas, y aun así no demuestras nada. Te ves como cualquier otro sujeto que intenta coquetear con ella, te ves tan normal como todos los demás -esa es la idea, no creo que ella se encuentre interesada en algún tipo raro -haha entonces si supiera que eres un raro… -no no no, no digas eso -estoy jugando hahaha y lo sabes -ves por eso no quería contarte como me siento, sabía que te ibas a burlar -haha perdón, pero para eso estamos los amigos no? -… -haha así soy disculpa, pero en parte entiendo cómo te sientes y creme respeto tus sentimientos y los tomo en serio, es por eso mismo que me angustio un poco al saber que te sientes así -no te angusties viejo, solo porque pensamos diferente -hahaha tienes razón cada cabeza es un mundo distinto al de todos los demás -ella es mi mundo -sí, si ya te escuche -… -entonces que planeas hacer? ¿Planeas averiguar que siente ella por ti o solo te quedaras aquí viendo la computadora? -sería muy tonto de mi parte intentar algo atrevido como preguntarle directamente o algo por el estilo, llevo mucho tiempo platicando con ella y conociéndola, esperando que ella también me conozca un poco - y si tardas demasiado - ahí siempre está la duda, no hay forma de anticipar el futuro, hago mis predicciones, pero tanto pudiese tener razón como equivocado, yo creo que hay más… -no te vuelvas a poner todo poético -sí, hay más, puede que sea demasiado tarde desde el primer día que le hable, talvez si hubiera realmente nacido para amarla la hubiera conocido antes, bajo otro camino y en otras circunstancias - no que estabas muy seguro de que naciste para amarla? -te lo dije, las dudas… son muchas y la gran mayoría se quedarán así, como simples dudas como simples preguntas, que lo único que se con certeza sobre ellas, es que nunca se van a contestar. Pero en realidad no necesariamente necesite contestarlas, sino más bien que debe pasar algo para que ya no me importen, ¿sabes a lo que me refiero? -no tengo ni idea… -si es como cuando me pregunto si pude haber estado en algún lugar para enamorarla o si había un lugar al que pude haber ido para haber estado con ella en algún momento para poder hacerla sentir atraída a mí, pues esas dudas dejarían de importar, si ella fuese mía, porque sabría que lo logre y no tendría caso pensar en lo demás cuando al final lo logre -no sé cómo explicarlo, pero siento que estas mal -ya tampoco se explicarlo y siento lo mismo -pues no eres más que un manojo de dudas -pues sí, pero de lo único que estoy seguro es que la amo, la amo tanto que sonrió por las mañanas cuando pienso en ella y duermo como un niño embelesado y sonriente porque antes de acostarme sin falta paso al menos 30 minutos todas las noches pensando, como seria a futuro nuestra vida juntos, me imagino como seria estar con ella, a veces con hijos , a veces solos los dos desnudos en la cama, mirándola mientas me mira, amándola mientras me ama, soñándola mientras me sueña, viviendo mientras viva y apreciando lo mismo que ella aprecia. Me meto a mi mundo de fantasía que yo mismo ideó bajo la percepción de que lo que sueño es puramente romántico, que es perfecto, que no hay prejuicio en nuestro amor, pero esencialmente sueño que... ella me ama. Eso es lo que más anhelo. -de cierta forma me parece muy bonito y todo, pero que haces antes? ¿Todo es ella? -pues claro, antes de entrar a mi burbuja de fantasía, llego a la sala de análisis de mi mente, un lugar más frio más claro, más calculado, hago un recuento de todas las interacciones que tuve en el día con ella, después las relaciono con otras interacciones, con toda esta información empiezo a idear estrategias para acércame más a ella, planeo platicas, temas de conversación. Analizo sus palabras detalladamente para que no se me valla a escapar ningún mensaje oculto entre sus oraciones, entre sus expresiones, entre los que nos rodean. Tengo que interpretar también sus alrededores, hay que saber cuándo es buen momento para charlar o cuando seria solo incomodo o te volverás una molestia para ella, es normal que este ocupada y no pueda estar con ella en cada momento. -reitero, si eres un enfermo -talvez… haha, pero créeme que lo hace todo el mundo, seguramente también lo haces -haha noooo, yo no soy un enfermo -entonces eres estúpido? Haha es broma, no, lo haces, pero no te das cuenta, igual que yo planeas, creas estrategias y simulas escenarios en tu mente y optas por tomar el acercamiento que te de mejores resultados, la prueba de ello es el hecho de que estés aquí platicando conmigo, siempre hay un porque… -…. -y es por eso mismo que es importante, probablemente no soy el único con interés seguramente hay otros chicos planeando y trabajando duro para conseguir su corazón, el cual no merece menos que eso -no que serias feliz, aunque ella estuviese con alguien más? -pues sí, pero, ¿qué tal si yo la puedo hacer feliz? Estoy consciente, admito que soy egoísta porque a pesar de todo lo que dije y por más bello y dulce que te lo cuente debo admitir que todo esto en parte es porque la quiero para mi -aja -pero no me lo tomes a mal, si, la amo y quiero hacerla feliz, quiero que sea feliz conmigo, quiero que este a mi lado, soy un poco egoísta pero mi amor va más allá de eso, porque la amo y la adoro tanto que hasta duele, que hasta paso las horas perdiendo la vida, haciendo las cosas en automático, haciendo las cosas solo porque estoy ahí, la amo tanto que puedo pasar por mil tormentos pero si estoy pensando en ella, no tengo tiempo para sufrir, ella es todo lo que tengo en mi conciencia, es todo lo que importa, la amo tanto que sé que estoy mal, la amo tanto que la desesperación que me causa cuando tengo dudas referentes a ella me rompe el alma, me decepciona, me estresa, me causa este problema existencial, en el que quisiera solo vivir para ella y que ella viviera para mi por siempre… pero sé que no es posible. Sé que eso no existe y me decepciona, pero la frustración baja porque imagino que ella me abraza y me dice que todo va a estar bien, entonces en ese momento puedo volver a aceptar el hecho de que solo soy un chico, soñando despierto, acepto que soy finito y no aspiro a ser algo más, todo se vuelve más real y lentamente ella me saca de esa burbuja de dudas y frustraciones, para empezar a imaginar, como cada noche, de nuevo una vida con ella y me pregunto a mí mismo. Que será esta noche? Pero que idiota soy, pensaras, siempre tengo la duda de que es lo que voy a imaginar, créeme es cierto, nunca se o estoy seguro de lo que voy imaginar! Pero siempre es de algo con ella, siempre es de algo que nos causa felicidad y por eso la dejo, dejo a mi mente que tenga riendas sueltas en ese mundo, dejo que mi mente tome control de todo pensamiento, para no percibir nada en el mundo fuera de esta hermosa burbuja, dejo que me lleve por paisajes que no estoy seguro si he visto antes, ¿dejo que nos permita conocer caras de las cuales no recuerdo o talvez sí? Dejo que me guie por recuerdos de los cuales sé que no voy a recordar a detalle, porque al levantarme probablemente no recuerde exactamente las palabras que me dijo pero si recordare que eran tan bellas palabras y que eran dirigidas para mí y eso mi estimado, eso es lo que dejo que mi mente haga en ese mundo lleno de felicidad, ese mundo que está solo en mi cabeza, en el que de vez en cuando me pierdo incluso de día, y así vuelvo a estar en paz con mi imaginación, porque a pesar de que me hace tener pensamientos tan depresivos de vez en cuando, no se compara ni en lo más mínimo con la felicidad que me causa cuando me llevo a ese mundo tan bello y feliz… y puedo descansar, me siento bien y optimista para el próximo día. -wow -disculpa, haha creo que ahora si me pase -no, no, está bien -qué piensas? ¿Esta difícil no? -hahaha pues no tanto, todos tenemos esos mundos de fantasía en la mente, aunque a diferencia de ti a mí me gusta fijar esos sueños como metas y no siempre son los mismos -pero no son sueños, si no estás dormido -haha cierto bueno, esos mundos fantasiosos que imaginas -que imaginas tú? -yo? Pues creo que los míos son más genéricos haha a veces me veo como un campeón internacional de fútbol firmando autógrafos o ganando el campeonato del mundo, otros días pienso que soy el joven multimillonario más rico del mundo y que le regalo islas a toda mi familia y tenemos las cosas más lujos del mundo, a veces también sueño con ella, que es mi novia, que me caso con ella y somos muy felices -ella? -claro, crees que eres el único que puede querer a alguien? -hahaha no perdón, solo me sorprendió un poco, acaso es otra de tus víctimas? -no, igual que tu ella es un amor más sincero, más fantasioso -está bien, entiendo cómo se siente, me da gusto por ti… y no tienes miedos? ¿Ni en tus fantasías? -como? -pues me refiero a que todo con lo que fantasías es posible -haha no creo -quieres ser un buen deportista, rico y amado, hay gente que lo es, hay gente que tiene todo eso y aun así viven decepciones -sí, me pregunto en que fantasías tendrán aquellas personas que para nosotros lo tienen todo -nunca lo puedes tener todos, somos ambiciosos y egoístas por naturaleza, siempre vas a querer algo que no puedes tener -bien para mí y mal para ti -porque lo dices? -porque si lo que dices es cierto entonces yo tendré que darme por vencido en una de mis fantasías, ya sea ser deportista o rico o su amor, pero tu… tu que solo sueñas con ella, que te queda a ti sino más que perderlo todo -tienes razón y eso me asusta, pero que tal si soy la primera persona en el mundo en conseguir todo lo que desea en la vida! -hahaha creo que va más allá, creo que quieres más cosas y ni siquiera te has dado cuenta -puede ser… pero en la actualidad lo único que quiero es a ella… - bueno es tarde -sí, tienes razón, entonces te veo luego -claro, suerte -gracias, pero me esfuerzo para no necesitarla -haha puedes solo desearme surte también y ia -haha suerte amigo -gracias… y… sueña viejo, expande tu mente, hazte a la idea de que todo puede pasar, pero no dejes que te afecte tanto -no te preocupes viejo, estaré bien -eso espero haha nos vemos -Adiós- Mientras se alejaba, le miraba la espalda y empecé a imaginar que tenía alas, por la libertad con la que se expresaba de sus fantasías, por lo amplias de sus expectativas, un sentimiento que algunos lo llamaría – Envidia de la buena. -Así tome mis cosas y camine hacia mi carro pensando en todo lo que le había dicho, no fue como si sintiera que no debí hacerlo, pero tampoco fue un alivio. Solo pensaba, ¿este realmente soy yo verdad? Realmente tendré lo que se necesita para mantener en pie lo que dije, realmente me estoy esforzando tanto como alego, ¿de verdad esa persona que describí soy yo? Nunca he sido tan amable ni modesto, aunque no soy merecedor da nada en especial, en realidad me veo bastante por debajo del promedio en sí. -Talvez ella amaría a la persona que describí – sí, talvez es eso – Seguramente esa es la persona que quiero ser para ella – sin duda alguna… ¿Pero entonces, ese no soy yo? – Pues no, seguramente no – entonces que estoy haciendo, debo convertirme en esa persona… y cambiar quien yo soy…. ¿Estás seguro? – No estoy seguro de nada, más que de una sola cosa, la amo más que a nada en este mundo – entonces te arriesgaras a cambiar, y si eso no es lo que ella quieres -Pues volvería a cambiar –. realmente puedes hacer eso? Con las palabras que usaste describías a alguien que es sin duda, es mucho mejor de lo que eres actualmente. -Así es ella -Así como? -Siempre sacando lo mejor de mí. -sin duda alguna puedo decir que estás loco. -Si yo mismo me lo digo debe ser cierto, estoy loco por ella. -y como vamos a empezar este cambio “trascendental” en tu vida que te llevara al amor de tus sueños? – Ni idea. -creo que hay que empezar con las pequeñas cosas, un cambio a la vez… y de ser posible hacer que ella note los cambios, si eso estuviera muy bien, podríamos ver si hay respuestas positivas o negativas ante los cambios y de esa manera no tendrías que ser una persona diferente de golpe, solo tendríamos que volvernos poco a poco en el hombre de su sueño – Que raro que piense en plural – aaaa es cierto, bueno recuerda que estás loco – hahaha alguien pasa por el estacionamiento y se le queda viendo porque se rio solo camino rápido para sacar las llaves e irme Tengo muy mala memoria, sin duda alguna debo anotar mis cambios y progresos en un doc. Pero y si llegases a convertirte en alguien más, no tienes miedo, ¿el dejar de ser tú? Tonterías todos los años nos volvemos un yo diferente, estamos destinados a cambiar, no somos los mismos que cuando éramos niños, nuestras células han cambiado, siempre somos diferentes personas a lo largo de nuestras vidas… ¿porque le tengo tanto miedo al cambio? Quien sabe lo que vaya a pasar… Nunca sabemos que va a pasar y aun así seguimos con nuestras vidas… ¿Por ella verdad? Siempre por ella.
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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